A continuación vamos a analizar el desarrollo psicomotor de 0 a 3 años de edad. Hay que distinguir entre aspectos prácticos y simbólicos de las características PSICO-MOTORAS.

  • Los primeros están constituidos por los hábitos básicos del control postural y la motricidad fina.
  • Los aspectos simbólicos se incluyen el esquema corporal y la estructuración espacial y temporal.

Gracias a los progresos madurativos que se ajustan a la ley céfalo-caudal y próximo-distal y también a los estímulos que el niño va recibiendo de su entorno próximo, se va produciendo un control postural que, aunque con variaciones de unos niños a otros, se ajusta en general a los siguientes hitos:

  • Control de la cabeza: Los niños tienen desde el principio un cierto control de los movimientos de su cabeza, que pueden girar hacia un lado u otro cuando están tumbados boca arriba, y que pueden levantar un poco cuando están boca-abajo. La sustentación de la cabeza en línea de la prolongación con el tronco se da en torno a los 3-4 meses.
  • La posición sentada: Los bebés de 4- 5 meses se mantienen sentados con apoyo. En torno a los 7 meses son capaces de sentarse sin ayuda.
  • Locomoción antes de andar: Los bebés son capaces de desplazarse de un lado a otro antes de ser capaces de andar: estando sentados utilizan las manos como remos y deslizan sobre el suelo las extremidades inferiores; se desplazan también a través del gateo, apoyándose en manos, rodillas y pies. Estos movimientos y desplazamientos se dan sobre los 8 meses.
  • Sostenerse de pie y caminar: En torno a los 9-10 meses el niño es capaz de sostenerse de pie apoyándose en algo, siendo capaz de sostenerse de pie sin apoyo alrededor de los 12 meses. Camina con ayuda y dos puntos de apoyo alrededor de 10-11 meses y con un solo apoyo a los 11 –12 meses. Anda solo en algún momento entorno a los 12-14 meses. Hacia los 18 meses corretea y a los dos o tres meses después es capaz de dar pequeños saltos.

Es importante tener en cuenta que el desarrollo de los niños viene en parte condicionado por sus ritmos individuales de maduración y desarrollo. Depende en gran medida de la estimulación que reciban. En todo caso lo más importante no es la edad en la que ocurran las cosas, sino que, cada uno a su ritmo no dejan de progresar.

Hasta aquí hemos insistido en los aspectos prácticos de la motricidad ahora abordaremos los aspectos más simbólicos. Por ello hablaremos del esquema corporal, que es la imagen mental que nos permite desenvolvernos adecuadamente en el entorno. Esta compleja representación se va construyendo lentamente. Es como consecuencia de las experiencias que realizamos con el cuerpo y de las vivencias que de él tenemos.

El bebé desde los primeros meses de vida, comienza a percibir elementos de su propio cuerpo y de las personas que le rodean. Mira reiteradamente sus manitas y pies y pronto comenzara a llevárselos a la boca.

El proceso de elaboración gradual del esquema corporal ocupa la etapa comprendida entre los 0-6 años.

De los 2-5 años

Los niños aumentan la calidad y discriminación perceptiva respecto a su cuerpo. Se enriquece el repertorio de elementos conocidos, así como de la articulación entre ellos. El desarrollo de las habilidades motrices, como una presión más exacta y una locomoción mucho más coordinada, facilita la exploración del entorno y de las interacciones que este establece con el cuerpo.