Los resfriados son muy comunes en los pequeños por lo que no es necesario alarmarse o acudir al Pediatra. (se consideran normales de 7 a 14 años).

Son provocados por virus (sólo de rinovirus se conocen más de 80 especies distintas). Salvo complicaciones se curan solos y no requieren nunca la administración de antibióticos salvo si hay una contaminación bacteria posterior.

Normalmente, los mocos son claros al inicio para, posteriormente, irse espesando. Además van adquiriendo una coloración blancuzca, amarillenta y, al final, cuando ya están repletos de leucocitos, incluso verdosa.

Hay que vigilar el estado del niño/a y consultar al pediatra si tiene fiebre más de tres o cuatro días. Además es muy importante si ésta sube por encina de 39ºC.

También hay que ver si la mucosidad tiene un aspecto extraño (sangre, pus) o no cesa tras unos días. Si hay síntomas de dificultad respiratoria o se detecta un hundimiento de los espacios entre las costillas al respirar, si se queja de dolor en un oído o si tiene vómitos repetidos.

Cuando acudir al PEDIATRA