Los celos son una situación natural, que tiende a surgir por sí misma en todos los niños en mayor o menor medida, por eso debemos considerarlos como algo normal dentro de la evolución de nuestro hijo. A través de los celos expresa sus miedos (pérdida, rechazo, cambio); algo normal ya que están viviendo una nueva situación.

Los padres deben armarse de paciencia y de mucho cariño, tratando de entender que es su forma de expresar un sentimiento que es nuevo para él. Los celos solo se convertirán en un problema cuando aumenten hasta alterar la convivencia familiar y sean algo persistente.

Algunas conductas que podemos apreciar en nuestros hijos ante la aparición de los celos son:

  • Algunos de ellos responderán con más rabietas de las que solían hacer, expresando su rabia y haciéndose más rebeldes.
  • Otros pueden volverse más inhibidos, negándose a todo y tomando una actitud rencorosa.
  • Otros reaccionarán ignorando al hermano.
  • Y muchos es probable que hagan alguna regresión en su modo de hablar, actuar, dormir, comer o en el control de esfínteres.

Si bien es cierto que no podemos evitar la aparición de los celos (ya que son un sentimiento lógico, natural y que dependen en gran medida de la manera de ser del niño); si está en nuestra mano que aumenten o, por el contrario, sirvan de ayuda para que los niños aprendan a resolver sus sentimientos negativos con una actitud y una autoestima positivas, lo que ayudará en su desarrollo emocional. Esta actitud le ayudará a combatir los celos hacia su hermano, potenciando una relación sana entre ellos. Por esto, los padres y la familia en pleno, debemos ayudarlos a superar estos sentimientos.

Consejos para minimizar los celos:

  • Debemos preparar a los niños para la llegada del bebé, fomentando sobre todo su autoestima y haciéndole partícipe, sin forzarle, de todo lo relacionado con la llegada del nuevo miembro de la familia. Si les hacemos partícipes de los cuidados de su nuevo hermano, para él también, la familia será un trabajo de equipo.
  • Evitar las comparaciones siempre. Evitemos dañar su autoestima. no comparemos a los hijos respecto a sus cualidades o aptitudes, ya que la comparación favorece los celos.
  • Tratar a cada niño como un ser único no como iguales. Cada hijo es único y cada uno tiene su forma de ser y sus propias necesidades. Si bien la cantidad de amor, tiempo y atención hacia nuestros hijos será la misma, debemos tratarlos como seres individuales.
  • Pasar tiempo a solas con tus hijos. Busca un momento para cada uno de tus hijos. Haz actividades a solas con tu hijo mayor y participa en sus juegos, para que no se sienta desplazado, para que se sienta querido y atendido.
  • Establecer límites claros actuando con cariño, pero con firmeza enseñándoles a respetarse mutuamente y a no infravalorar al hermano ni aprovecharse de su condición de hermano pequeño o mayor.
  • Enseñar a los niños a discutir adecuadamente sus conflictos. Escuchando al otro y buscando soluciones a sus problemas. Será ideal para que disminuyan los celos y crezcan como personas.

Los celos disminuirán con el tiempo si fomentamos en el niño una autoestima positiva y una seguridad en sí mismos. Así no se sentirá amenazado par la llegada de un nuevo miembro en la familia. Serán capaces de descubrir que los hermanos son compañeros con quienes compartir. A quienes querer y también capaces de darles amor.

 

Eva Navarro Rodríguez